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Análisis de Destiny

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Si tuviera que definir Destiny con una palabra, probablemente sería adicción. Es uno de esos juegos que hacen que estés pensando en él a todas horas, que te descargues su app a tu móvil para vigilar tus progresos, y que te ganes el odio de tus semejantes por no hablar de otra cosa que no sea del nuevo casco que has conseguido y que es la pera limonera. Pero como toda buena adicción, no está exenta de problemas y efectos secundarios.

Lo más importante que tenéis que saber sobre Destiny es que es DIVERTIDO A RABIAR, así, en mayúsculas y negrita. Las misiones son frenéticas, el control es sencillamente perfecto, y el diseño de niveles es extraordinario tanto en las misiones de historia, como en las patrullas, como en el Crisol. Bravo ahí, Bungie.

Visualmente es necesario decir, que pese a haber estado jugando a la versión PS3, el juego no desmerece lo más mínimo en cuanto a gráficos se refiere y no he echado en falta nada importante que me haga pensar que en PS4/Xbox One la experiencia sería distinta.

Otro gran acierto ha sido la inclusión de esos elementos RPG que ya triunfaron en su día al ser mezclados con un shooter por Gearbox en Borderlands, pero a un nivel mucho más comedido.

En lugar de presentarnos un montón de clases, subclases, armas, y demás, Bungie ha apostado por una solución elegante que consigue no agobiar al jugador menos acostumbrado a manejar objetos e inventario pero al mismo tiempo satisfacer al que gusta tratar esas casillas para guardar objetos con puño de hierro.

tumblr_n73088w12Q1qap972o1_400Eso, unido a la posibilidad de mejorar tanto tu nivel de personaje como las propias armas, da una profundidad tremenda al juego de una forma sencilla y accesible.

Nuestro personaje puede ser creado en función de tres clases: Titán, Cazador, y Hechicero, cada una con sus propias ventajas e inconvenientes (y una subclase que podremos elegir cuando lleguemos a nivel 15) pero con algo en común: amor por la aniquilación de todo bicho viviente que quiera chinchar al Viajero.

Ay, el Viajero. La historia de Destiny es un pozo sin fondo de mediocridad hecha ciencia ficción: el guión es flojo y falto de chispa y de carisma, y lo más probable es que mientras tu Espectro esté charlando antes, durante, o después de las misiones, tú estés bebiendo un poco de agua para descansar y asimilar la adrenalina que fluye por tus venas.

Con la música me pasa algo muy curioso, y es que pese a tener muchas melodías muy (muy) potentes, me da la sensación de que falta cohesión entre ellas, y que en Bungie han ido juntando el trabajo de los compositores un poco a la remanguillé, impresión que contrasta un montón con la que me dió este mismo apartado durante el transcurso de la beta.

No obstante, el verdadero drama viene cuando terminas la historia, o al menos, la ristra de misiones que la conforman. Lo más probable es que hayas llegado al nivel 20 y a partir de ahora mejores a tu personaje a través de tu equipamiento, el cual mejoras recogiendo objetos, repitiendo asaltos, patrullas, y completando contratos que se desarrollan en las misiones que ya has completado anteriormente. Recoger objetos no es algo que ocurra instantáneamente, y los engramas que proporcionan el equipamiento más raro son muy escurridizos, os lo puedo asegurar.

Esto puede ser divertido hasta cierto punto, pero puede llegar a cansar a muchos, y aunque tenemos la promesa de Bungie de que el contenido no va a parar de llegar, tanto en asaltos semanales, como en eventos públicos, habrá que ver si pueden seguir el ritmo de unos usuarios cada vez más y más cansados de repetir lo mismo. Repetición no es lo mismo que contenido, aunque nos lo vendan como tal.

En los próximos meses vendrán los DLC (que hay que pagar, por supuesto) con nuevo contenido que esperemos que no llegue tarde para muchos a los que la moral no les dure como para tanta repetición.

Si unís todo eso a las muy numerosas caídas que he sufrido (always online, gracias por tanto) y unos tiempos de carga muy bonitos pero bastante largos, es evidente que Bungie tiene mucho margen de mejora por delante.

En definitiva, Destiny es un juego que os atrapará os guste o no el género gracias a su excelente jugabilidad y su poderoso apartado técnico, pero que necesitará de alicientes continuos (tanto propios como propuestos por los desarrolladores) para manteneros pegados al mando una vez terminéis el modo para un jugador. Si jugáis con un par de colegas podéis alargar este período, gracias a los asaltos de alto nivel y las nuevas misiones de la Reina, pero como os digo, será cuestión de mantener la moral alta y buscar siempre nuevos objetivos.

Como ya me pasó hace dos meses, Destiny is calling me, y aunque cada vez que repito una misión su mundo se me haga más oscuro, estoy convencido de que (si Bungie hace bien las cosas, y por un módico precio) la Luz puede llegar a triunfar.

Lo mejor:

  • Equilibrio entre clases y buen uso de elementos RPG
  • Divertido y adictivo a más no poder
  • Los colibrís, ¡queremos carreras ya!

Lo peor:

  • La historia, plana y genérica, no conseguirá calaros a poco que busquéis algo de profundidad
  • Tiempos de carga largos
  • Always online, y sus inevitables cortes de conexión
  • Instala un porrón de gigas en el disco duro, y tarda como para beberse dos o tres cafés

Nota: 8

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